PADULES – ALMERÍA

En la alpujarra almeriense hay lugares, casi desconocidos, uno de ellos es Padules.

 

PANORAMICA

Esta población situada a 754 metros  sobre el nivel del mar, con apenas 520 habitantes, es un auténtico places para todos los sentidos.  Un lugar donde podemos encontrar bodegas para degustar su propio vino. Antaño la uva, para su consumo en mesa, fue el principal cultivo de la localidad, como también en el resto de la comarca. La uva de embarque, que se comercializaba fuera de Almería y que se trasladaba en barriles a otros lugares a bordo de barcos de carga, que se hacían con la fruta en el puerto de Almería, dio una gran prosperidad a la localidad y pueblos de la zona. Actualmente, desaparecida la demanda de este tipo de uva, se ha procedido a cultivar otra, la de viña, cuyo destino es la producción y elaboración de vino. Miembros del sector agrario de la localidad reconocen que esta reconversión ha obedecido a la demanda de la sociedad, que acepta muy bien la comercialización de los caldos y vinos almerienses.

Al visitar el pueblo no podemos dejar de acércanos hasta la Iglesia Parroquial de Santa María La Mayor, procedente del siglo XVI y estilo mudéjar.

En el último cuarto de siglo XIX se transformó el sentido de su espacio interior al cegar la puerta de sus pies.

La iglesia original fue quemada en 1568, aunque sólo 11 años después se comenzó su reconstrucción por orden del arzobispo de Granada.

El interior de la iglesia tiene una decoración muy original con sillones hechos con troncos de castaño y la pila bautismal de una pieza de molino.

Iglesia

Si seguimos paseando la mirada se detiene, durante el viaje, en la ermita de Nuestra Señora de los Desamparados, interesante construcción religiosa de trazas mudéjares, en busca de mecenas que costee su apremiante restauración. Los devotos vecinos de Padules, Beires y Almócita se lo agradecerán. Allí, y a lo largo de todo el trayecto, descubrirá restos de la impronta morisca y judía, deleitándose con algunos rincones de gran encanto y esencias totalmente árabes.

En nuestro recorrido, en un momento del mismo, nos encontramos con el Mirador del Tajo Fariate. Situado en el extremo sureste permite unas sorprendentes vistas a un profundo tajo orientado hacia el valle, una mirada que nos señala el lugar en donde se situaban las tres principales eras de trilla de la población, dos de ellas de lastra, que aprovechaban la roca de base, y otra empedrada, formando un espacio colectivo conocido como ejido. Era el punto de partida para la elaboración del pan, sustento alimenticio fundamental para las comunidades tradicionales.

Desde aquí podremos identificar la práctica totalidad del término municipal, con las estribaciones de Sierra Nevada a nuestra izquierda, al frente se sitúan los cerros del Desierto de Tabernas, Sierra Alhamilla al fondo, y sierra de Gádor al sur. Pocos lugares de la provincia y la Alpujarra permiten identificar tantas referencias geográficas, por lo que no podemos desaprovechar la oportunidad.

Un poco más adelante nos encontramos con la Fuente Lavadero de Padules. La Fuente de Padules, principal abastecimiento de agua de la población, a la que acudían tradicionalmente las mujeres con sus cántaros y los hombres con las bestias y sus aguaderas, para así aportar el preciado líquido a las casas o abrevar a los animales, hasta que en 1961 se realiza la red de suministro red municipal. La fuente era el principal lugar comunitario, espacio para compartir vivencias, charlar o cruzar miradas o algo más con el otro sexo.

Más abajo se ubica el lavadero, abierto al paisaje mediante una arquería y recientemente restaurado. El escalón inferior inmediato corresponde a la balsa de acumulación, que recoge y regula el agua con destino al riego. Esta balsa conserva el paramento exterior primitivo de mampostería con sus contrafuertes.

Finalmente, unas decenas de metros más debajo de este lavadero, siguiendo el camino, se ubica el llamado “Martillo” o lavadero nuevo, un curioso lavadero de grandes pilas escalonadas, directamente asentadas sobre la acequia, que se construyó en los años treinta del siglo XX con el fin de poder lavar en el mismo las mantas y jergones, elementos de mayor tamaño y peso que requerían un lugar específico y adaptado para el lavado.

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Uno de los lugares más destacados se encuentra a   unos 3 kilómetros de la localidad.Se trata del  paraje natural “Las canales”  es parte del patrimonio natural almeriense. Un lugar ideal para ser visitado en  otoño, o en primavera. También hay quién lo visita en verano para así, poder disfrutar de estas cascadas de agua, y darse un buen baño. Aunque su acceso  a él, por lo general se debe hacer a pie o mediante un todo terreno.

El curso de agua que sigue el río Andarax nos invita a disfrutar del medio ambiente y la naturaleza en esta ruta refrescante con pozas, cascadas y cañones de piedra.

Estos lugares se los puedo mostrar a los grupos que visiten la Alpujarra, tanto granadina como almeriense, durante los Fines de Semana. Trabajo tanto para agencias de viajes, como para particulares y grupos privados. Pueden  pedirme que les cotice mi  trabajo a través de la pestaña de contactos o enviando un  correo electrónico pinchando aquí. 

Acerca de Guía José Antonio

Guía Turístico Oficial por Andalucía con el número 1249 y por Canarias con el número 3478, por lo que puede realizar su trabajo en todo el territorio Nacional. Actualmente realiza sus servicios de guía, los fines de semana y días de fiesta en: *La provincia de Almería, con visitas guiadas a cualquier pueblo de la provincia. * Y como guía acompañante en excursiones y circuitos para cualquier parte del territorio Nacional.
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