CASTILLO DE VELEZ BLANCO –

En las laderas de la Sierra de María, en la comarca almeriense de los Vélez encontramos el pueblo de Vélez Blanco,  que se sitúa a los pies del Castillo de los Vélez, una obra de estilo renacentista.

Mandado construir don Pedro Fajardo y Chacón (1478 – 1546), primer marqués de los Vélez. Es uno de los grandes castillos de Almería.

Constructivamente el castillo consta de dos zonas bien diferenciadas, una primera situada hacia el sur, de planta rectangular, queda separada de la segunda, el núcleo principal del castillo, de planta hexagonal con torreones de protección en los ángulos. La unión entre las dos zonas se realiza a través de unos arcos que protegen la pasarela de entrada donde en principio debió quedar el puente levadizo.

El denominado Patio de Honor de este castillo es una de las obras maestras del primer renacimiento español junto con las del citado Castillo de Calahorra, propiedad de don Rodrigo de Vivar y Mendoza pariente de Pedro Fajardo, quien tras la visita en 1512 a las obras del palacio granadino decide el giro estilístico hacia el clasicismo que surge en éste, inicialmente comenzado en estilo goticista.

El resultado es un magnífico patio renacentista de planta alargada y algo irregular, donde destaca la rica decoración escultórica que presentan los intradós y las enjutas de los arcos rebajados, así como en las cornisas, los pilares de la balaustrada; los capiteles y sobre todo los marcos de ventanas y puertas. En ella abundan los grutescos, figuras fantásticas que combinan elementos animales y vegetales, propios del arte de la Italia del Quattrocento. Compuesto por dos niveles con arcos de medio punto apoyados en columnas de orden corintio realizadas en mármol blanco, sus techumbres y yeserías.

El ala sur de este patio presenta doble galería de cinco arcos rebajados de transición al renacimiento, con escudos de los Fajardo y los Cuevas en las enjutas.

Un aspecto importante de este castillo es su enorme Torre del Homenaje, de casi veinticinco metros de altura, elemento emblemático del castillo y símbolo del poder de su propietario sobre todo su señorío. De base macizada en piedra y estructura por pisos, contaba con escaleras desmontables en madera, que podían eliminarse en caso de peligro aislando su nivel superior como último lugar de defensa. Otro detalle singular del castillo es la proliferación de elementos decorativos en él, como las características esferas que aparecen rematando sus almenas.

El edificio se ha ido restaurando en fases sucesivas durante la segunda mitad del siglo XX, reconstruyendo los pisos de sus torres e intentando devolver en parte el esplendor que tuvo en épocas pasadas a este símbolo importante.

Un aspecto significativo es la proliferación de elementos decorativos. En el exterior podemos observar los enormes ventanales que se abren en sus muros y las bolas rematando sus almenas.

En este castillo residen los Fajardo durante el siglo XVI y hasta finales del siglo siguiente, cuando acaba su línea de sucesión directa. Durante los años siguientes se usa como residencia con cierta irregularidad, llegando su decadencia en el siglo XIX con la ocupación francesa y los cambios sociales del país. A partir de 1904 inician sus propietarios el vaciado de sus elementos de valor, siendo vendido su patio renacentista en ese mismo año al francés J. Goldberg, quien lo pasa primero a Marsella y luego a París. En 1945 y tras la muerte de su siguiente propietario es cedido al Museo Metropolitano de Nueva York, donde más tarde quedó montado tal como puede verse en la actualidad.

La visita a este Castillo, puede formar parte de la una excursión más amplia para conocer la Comarca de los Vélez. Este es otro de los lugares que les puedo mostrar, a los grupos que visiten Almería durante los fines de semana. Trabajo tanto para agencias de viajes como para pequeños o grandes grupos de particulares. Pueden contactar conmigo pinchado aquí.